EL TURRÓN DE POLLO DE LA TOÑICA

Este post huele a cocina con el Turrón de Pollo que nos hacía la vecina a los niños. Recuerdo aquellos años en los que jugamos en las calles, sin miedo a hacernos daño, en el que l@s niñ@s no molestaban en casas de la vecindad, porque llegaba un momento en que formábamos parte del mobiliario.
Antes, el que hubiera cinco o seis niños en casa no se vivía con estrés, no había miedo de que te rompiera un jarrón o que se rayaran el parquet.
Aquella época en la que jugábamos al escondite, a la cuerda y a hacer teatritos.  
Esas noches de verano en la que los mayores Tomaban el fresco y los niños jugábamos hasta las tantas de la noche. Tomando el fresquito en la calle con mis vecinas
 
 
Recuerdo las meriendas en casa de las vecinas, junto a cinco o seis niños y niñas, esos bocadillos de praline rosa, blanco,negro; de aceite con azúcar y colacao y el pan con chorizo en pringue de Trini. 

En aquellas casas no importaba que entráramos con los zapatos llenos de barro, después se volvía a fregar el suelo y asunto terminado.

Cuándo nos lavábamos el pelo, una  vecina nos hacia “la toga”, claro, solo a las que tenían el pelo rizado, yo no lo necesitaba.

Nos íbamos a pasear en bici, sin casco, sin equipación y l@s que no tenían bici, montaban en el portaequipajes de otra bicicleta. 


También estaban los trabajos del cole en grupo: ohhh, como me gustaba reunirme con mis amig@s en casa de la abuela de mi amiga a hacer los trabajos del cole.

Cuántas risas nos dábamos.  

Y luego estaba “La Toñica“, era la vecina más graciosa de la calle y la más cariñosa.
Tenía un loro (que no cuento lo que le enseñaron a decir, ya algun@s de vosotr@s os acordareis) había gallinas y pollos que campaban a sus anchas y que comían maíz y pan.
Estaban muy bien criadas.
Cuando Toñica hacía “turrón de pollo”, nos reunía a todos en una mesa que tenía en el patio y nos freía la piel del pollo, ese era el “turrón”, bocato di cardinale donde los haya.
Esa piel no tenía hormonas como la de ahora y era como comer chuches.
Nos llamaba con una voz y acudíamos a la cita sin demora.
El sabor de esos momentos no podré olvidarlos jamás, me refiero aquí a “sabor” en el más amplio sentido de la palabra. 
 
Ahora todo es distinto: 
 

 
Los niñ@s no tienen tanto tiempo para compartir momentos.
Y los mayores tampoco disfrutamos tanto con ellos.
Ahora todas las actividades que hacen juntos son dirigidas.
Los cumpleaños son impersonales en esos sitios de bolas, en los que a veces ni siquiera podemos darle el beso de felicidades. 
A nadie se le ocurre meter en su casa un grupo de niños que todo lo destrozan,  y menos para dejarlos a comer juntos o a dormir….
¡¡¡¡¡¡¡Horrooorrrrrrrr!!!!!!!
Las Nuevas tecnologías (maquinitas, móviles, tablet…) han sustituido a la rayuela, al quema, a la comba, a las palmitas…etc. 
Yo soy una gran defensora de todo lo virtual e informático, creo que es la era  en la que estos peques mejor se desenvuelven, forman parte de ellos, parece que nacen con ese chip puesto.
Pero no creo que esta época  tecnológica tenga que ir en detrimento de la otra, pues entre otras cosas, con esto hemos conseguido tener niños más pasivos, menos creativos, niños que tropiezan con la raya de las baldosas, que tienen una actitud más desafiante y lo peor de todo, cada día tenemos a niñ@s que toman más medicación contra la hiperactividad.

ALGUNAS INDICACIONES PARA QUE L@S NIÑ@S SIGAN COMO ANTES. 

1. Salta a la pata coja con tu hij@. Es divertido y te permitirá estar en forma a ti también. 

2. Juega a las palmitas, enséñale las canciones que teníamos antes.
 
3. Cuándo vayas en el coche con tu hij@, juega al veo- veo, a las palabras encadenadas, a contar coches de un color determinado. Apaga la maquinita, no le pongas películas. Eso mejorará tu actividad mental y divertirá a tu hij@.
 
4. Organiza meriendas en casa o en el parque con los amig@s de tus hijos. 
 
5. Cenad en familia sin televisión, poned entre tod@s la mesa y recogedla, eso permitirá que todos juntos os sentéis después a ver la TV y podáis comentarla.  
 
6. Leed un cuento antes de dormir, o realizar 10 minutos de relajación juntos, esto le ayudará a sentirse más tranquilo.
7. Ve al campo regularmente y a la playa, que pise la hierba, que vea animales, que coja tierra, que se manche…
8.Enséñale a recoger flores para su profe, para su madre, abuela, tía o amig@.
9. Deja que se equivoque y que aprenda a rectificar, acompáñale en esa frustración sin ser “paternalista”.
10. Bailad juntos. Mejorarás tu alegría interior y la l@s niñ@s.
Yo lo vengo haciendo de un tiempo aquí, y no solo que estoy más feliz, sino que siento que el tiempo con mi hijo es mucho más ameno…
 
Oye, y parece que mis días se estiran un montón…….