MUJERES VIVAS QUE SALIERON DE UNA SITUACIÓN DE VIOLENCIA DE GÉNERO

He pedido a un grupo de mujeres que fueron víctimas de violencia de género,  que me describan su experiencia personal a nivel de sentimientos y emociones. Los nombres los hemos inventado para no desvelar su identidad.

Sus testimonios me hacen ver que buscar una realidad diferente depende de una misma, que vivir en una situación de violencia te hace indefensa y triste, pero que llega un momento que se toca fondo y se renace con la fuerza titánica con la que han resurgido estas mujeres.

El empoderamiento femenino y el sentirse seguras de una misma, es imprescindible para  prevenir  situaciones de sumisión que nos lleven a ser vulnerables y por tanto a soportar violencia por parte de tu pareja.

Promover la educación en igualdad  de género, así como prevenir y sensibilizar contra cualquier manifestación de violencia hacia la mujer,  es una labor  necesaria para luchar contra este tipo de situaciones.

Aprender a identificar cuales son los tipos de violencia de género, nos previene y nos sitúa en la realidad del presente.

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En las experiencias personales que me han contado cada una de estas mujeres , hay un factor común que me llama la atención: cuando convivían con el maltratador, todas coinciden en que no tenían ganas de vivir, y después de la separación todas están disfrutando y viviendo con alegría.

Estas mujeres saben lo que significa renacer y volver a vivir. Disfrutan de su libertad con pasión,  porque ellas saben muy bien lo que es estar presas y confundidas.

EXPERIENCIAS DE MUJERES VIVAS QUE SALIERON DE UNA SITUACIÓN DE VIOLENCIA DE GÉNERO

  1. ANA, mujer de 50 años, de una bondad increíble y rostro alegre. Hace años que vivió esta experiencia, pero aún recuerda aquella etapa tan dura de su vida, que fue un proceso complicado del que finalmente logró salir.

“Lo primero que perdí fue la autoestima que se cambió por miedo. No eres capaz de enfrentar la situación porque te culpas todo el rato.

Los sentimientos son culpa constante, la dependencia incluso económica, aunque ganes más dinero no tienes libertad económica, la tristeza, la pena, te dejas, te abandonas y pierdes la ilusión incluso de respirar. No importa si mañana no amanece.

Cuando tocas fondo es necesario mucho apoyo y mucho calor, y yo lo tuve. Así es más fácil resurgir.

Cuando empiezas a levantarte, el sentimiento es de mucha tristeza por lo que ha pasado. No se entiende el motivo y no sabes como continuar. Estas totalmente perdida.

Corrí el riesgo de recaer y volver a su lado porque mi autoestima estaba hundida y crees que es la única forma de vida.

Cuando resurges, tienes rabia. Mucha rabia porque sientes que te han robado parte de tu vida y descubres tu integridad y tu dignidad como persona y empiezas a luchar por ella.

Es a partir de ese momento cuando eres imparable, descubres tu potencial como persona y tu valía.

Cuando pasa el tiempo, la herida se va curando y la pena se transforma. No sientes el dolor como algo negativo, sino como aprendizaje.

Por la persona que me trató tan mal y me anuló, siento indiferencia. Ahora  mi historia se esconde en un rinconcillo de mi memoria.

Se que tengo una sola vida y cada día me alegra ver la luz. Actualmente hay alegría y mucha paz y alegría en mi vida.”

He aprendido que significa la palabra respeto y dignidad.

Hacerme respetar y respetar yo a las personas que me rodean, y saber que el amor de verdad, el de corazón es lo que más merece la pena. Quererme a mi misma para saber querer a los demás.

No debemos soportar el maltrato. Nosotras valemos mucho.

 

2. JULIA, una mujer de bandera, guapísima e inteligente, que ha luchado y sigue luchando por un futuro mejor para ella y para sus hijos. 

“Yo no llegué a tener malos tratos físicos, no había nada que se viera por fuera, mis heridas eran por dentro, era un maltrato psicológico.

Durante mi matrimonio, la felicidad duró poco, luego sin darme cuenta pasé a no valer nada y a no importarme mi vida.

Para mi, lo más importante eran mis hijos, yo no importaba nada.

Vivía siempre con miedo, porque el padre se drogaba y robaba todo lo que podía de mi casa y la de sus padres.

Después del divorcio comenzaron las amenazas por todo, me quedé sin nada y llegué a pasar mucho miedo por mi vida y por la de mis hijos.

Entré en un curso, en el que había otras mujeres que pasaron por una situación de violencia por parte de sus parejas. Llegó en un gran momento de mi vida, porque me estaba ahogando. Tuve la oportunidad de compartir mi experiencia con otras mujeres que habían pasado por situaciones mucho peores que la mia.

Me ayudó mucho a nivel mental y me enseñó a valorarme, a respetarme y a encontrar mi dignidad porque la tenía perdida.

Cuando ha pasado el tiempo, me he dado cuenta que antes no estaba viva, que no me valoraba.

Ahora pienso que valgo mucho, tengo mis defectos, pero los acepto y no me los reprocho porque creo que soy estupenda y una gran persona.

La vida es difícil, pero muy bonita para vivirla. Hay quien nace y lo tiene todo. Hay a quien le toca luchar todos los días para poder comer y a veces ni se come…pero lo más importante es la actitud.”

Por encima de todo hay que ser positiva y luchadora, ser feliz por lo que tenemos y dar gracias.

Quiero decir, que se sale de todo, por muy malo que sea.

 

3. TERESA, una mujer muy valiente y positiva, siempre dispuesta a ayudar a todos los demás, nos cuenta su experiencia.

“Como explicar en pocas palabras los sentimientos y emociones que sientes cuando estás metida en ese sin sentido que es tu vida: es tristeza, tanta que solo deseas cerrar los ojos y no despertar nunca más; es Miedo, un miedo que te paraliza la mente y el cuerpo, es estar muerta en vida.

La segunda parte, la que parece más difícil, dar el paso y denunciar, ahí tienes un montón de sentimientos encontrados y contradictorios: miedo, si, pero un miedo distinto, un miedo a no saber que va a ser de ti y de tu hija; miedo a no saber si podrás salir adelante.

Te sientes triste por el tiempo perdido, sientes rabia no sabes si podrás perdonarte por todo lo pasado, pero a la vez te sientes LIBRE, libre para poder hablar, libre para reír, libre para vivir.

Y llegamos al después, al vivir. Cuando pasa un tiempo y ves que hay salida, que la has encontrado, con ayuda de los distintos organismos que están ahí para ayudarte, es aquí cuando te valoras como persona y como mujer.

Te empiezas a sentir bien contigo misma, ya no tienes esa tristeza que te consumía, ríes, tienes sueños, esperanzas, ves que eres la dueña de tu vida que has luchado y ganado.

Esta es la mejor parte, en ésta eres feliz, te sientes realizada, miras hacia atrás y ves todo lo que has logrado, te sientes orgullosa de ser la mujer en la que te has convertido.

A ti mujer que estás leyendo esto, a ti te hablo, por experiencia propia te digo que sí, que hay salida. No lo dudes: ¡VIVE!

 

4. INÉS, una mujer sensata y fuerte, amiga de sus amigos y encantadora en todo su ser. Salió de un calvario, ahora está guapísima y la vida le sonríe. 

“Hace seis años decidí ponerle freno al maltrato tanto físico como psicológico. En lo físico, las heridas curan pero en lo psicológico son heridas muy profundas difíciles de sanar.

A lo largo de este tiempo estoy intentando curar las secuelas que quedan de esas heridas a través de mi interés y esfuerzo de conocerme a mi misma y quien soy en realidad. ¡Y he descubierto que soy un ser maravilloso!!!

De los 21 a los 40 años, entré en una espiral de la que no sabía salir. Mi autoestima, autoconfianza, autovaloración y el amor hacia mi misma estaban ausentes. Entré a ser una persona totalmente dependiente de mi verdugo.

Hoy en día, he descubierto que ha sido mi maestro para descubrir quien soy realmente y sea la persona que soy.

Desde que te levantas, te está dando los buenos días el miedo, terror, pánico a la persona de la  que estás “enamorada” y por las noches nuevamente el miedo a oír el ruido que hace su llave en la puerta. Llega a casa y te inunda el pánico. Te preguntas que pasará hoy, y es más de lo mismo.

Lo peor de todo es que te inundan unos sentimientos de culpabilidad, te sientes que tu eres la que está provocando el conflicto.

Vives interpretando un personaje, el miedo al que dirán, que pensarán los demás. Vives ocultando tu dolor, que nadie se de cuenta de nada. Te colocas una máscara, siempre con la sonrisa en la boca.

Cuesta tomar la decisión de salir, el sendero a seguir no es fácil, te encuentras muchos obstáculos en el camino. Entras en un túnel muy oscuro, a veces te encuentras sin fuerzas y sin aliento. Te inunda la tristeza más profunda.

Eso es solo parte de la experiencia que te ayuda a ser cada día más fuerte y luchadora, te da coraje y valentía.

Llega un día que llegas al final del túnel y comienzas a ver la luz.

Esta es mi experiencia. Hoy en día, me inunda una gran felicidad, aún tengo obstáculos por resolver.

He vuelto a renacer, hoy puedo mirarme al espejo y ver mis ojos que brillan y puedo ver mi gran belleza, porque antes me sentía tan chiquita que casi era invisible.

En esta etapa de mi vida, en la madurez me he vuelto a enamorar y he rehecho mi vida con un ser maravilloso. He abierto mis alas y tengo muchas ganas de volar hacia el infinito, AHORA EL RITMO LO MARCO YO.

He recuperado la libertad que tanto he anhelado.

Ha sido el viaje más importante de mi vida, con un equipaje muy ligero, solo con las herramientas necesarias para hacerme el camino más fácil y menos doloroso, soltando todo lo que no necesito, el miedo, la ira, el resentimiento.”

Sobre todo, he aprendido que sólo depende de mi, de mi amor hacia mi misma, eso es lo que me ha hecho grande.

De ti depende vivir en el victimismo o en el merecimiento. TODOS NOS MERECEMOS SER FELICES.


Dedico este post a  estas mujeres que salieron airosas de una situación de maltrato, a las que aún están por salir, y a las que nos dejaron, asesinadas por las manos de su pareja.

¡¡¡¡ NO A LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES!!!!