EL AGOBIO COMO FORMA DE VIDA

En los últimos tiempos esto es lo que más puedes escuchar en la gente cuando le dices: Hola ¿Cómo estás? – Estoy Agobiado. Estamos ante el Agobio como forma de vida. 

Vivimos en la era del estrés, corren tiempos de agobios, de prisas, de no sentir, de no escuchar, de no observar, de no mirarse.

Y esto le ocurre a todo el mundo, a los trabajadores, a los desempleados, a los niños y a los abuelos, a los estudiantes, a las madres, a los padres y hasta los perros empiezan a padecer agobio.

Frases que se escuchan con frecuencia son: “no me agobies”; estoy agobiadísimo”; “esa persona me agobia”; “mi jefe es un agobiante”…..

Acumulamos importantes tensiones diariamente, minuto a minuto y hacemos de ese agobio parte importante de nuestro proyecto de vida, como si no quisiéramos prescindir de él.

Nos ayudamos de excusas diarias para permanecer en un estado de sensaciones incómodas que vivimos de forma natural, emociones y sensaciones que normalizamos en nuestro ser, como son la falta o el exceso de apetito; insomnio; malhumor; apatía; dejar de hacer aquello que más te estimula y te da vida; dolores de cabeza, rigidez de espalda; desconexión con uno mismo y con su entorno….

Pero ¿Se puede vivir sin agobio en la época de lo inmediato?

Os voy a dejar un cuento para que seáis vosotros mismos los que reflexionéis.

Vivir el presente. Cuento budista

“Un hombre se le acercó a un sabio anciano y le dijo:

-Me han dicho que tú eres sabio….

Por favor, dime qué cosas puede hacer un sabio que no está al alcance de las demás de las personas.
El anciano le contestó: cuando como, simplemente como;

duermo cuando estoy durmiendo,

y cuando hablo contigo, sólo hablo contigo.

Pero eso también lo puedo hacer yo y no por eso soy sabio, le contestó el hombre, sorprendido.

Yo no lo creo así, le replicó el anciano.

Pues cuando duermes recuerdas los problemas que tuviste durante el día

o imaginas los que podrás tener al levantarte.

Cuando comes estás planeando lo que vas a hacer más tarde.

Y mientras hablas conmigo piensas en qué vas a preguntarme

o cómo vas a responderme, antes de que yo termine de hablar.

El secreto es estar consciente de lo que hacemos en el momento presente

y así disfrutar cada minuto del milagro de la vida.

 

 

Las personas que viven agobiadas, sitúan sus pensamientos en el futuro, achacan su estado al exceso de actividades que tienen, pero realmente, esta problemática surge de la incapacidad de prestar atención a las tareas que realizamos en cada momento.

A veces soy capaz de ser consciente de una sola cosa de la que estoy haciendo, pero cuando me disperso en todas las actividades que tengo que hacer en lugar de centrarme en la que tengo entre manos, es imposible no tener ese sentimiento de agobio.

Con esto, logro entre otras, dos sensaciones:

* No disfruto con lo que estoy haciendo

* Me bloqueo y no termino nada, por lo que los resultados son muy pobres

Lo ideal por tanto es realizar una acción detrás de la otra, centrándonos totalmente en eso que hacemos, claro que para ello necesitamos una buena planificación y aprender a ser conscientes.

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Podemos darnos cuenta, que actualmente estamos ante personas continuamente insatisfechas. Están en el trabajo y piensan en las vacaciones, cuando están de vacaciones piensan en el trabajo.

Si están tomando un vino en un bar, piensan que deberían estar en otro. Viven con la imaginación en el lugar o estado en el que no están, y eso genera mucha frustración y una pérdida de tiempo y de energía importante para vivir cada momento con mayor satisfacción.

Ahí es donde podemos comprobar que la causa de no sentirse felices está en el interior de las personas, al agobio con el que vivimos, a no reconocer y disfrutar del momento presente.

Entonces. ¿Qué podemos hacer con el AGOBIO?

  1. Identificarlo. Hay que ser conscientes de las situaciones o momentos en los que empezamos a estar agobiados para poder parar a tiempo.
  2. Organización. Una tarea detrás de la otra. Hacer una lista e ir tachándola.
  3. Respirar. Realiza 10 respiraciones por la mañana, medio día y noche.
  4. Disfruta de cada momento. Vive aquí y ahora.
  5. Ejercicio. Hacer ejercicio aumenta la oxigenación en sangre y libera tensiones.

 

 

Y ahora, aquí…después de leer este post. ¿Te relajas un poco más?