EL ARTE DE ESCUCHAR

Siempre hay demasiadas cosas que decir, y poco tiempo para escuchar a los demás, para mirarlos, para preguntarles -¿cómo estás hoy?-, incluso a veces cuesta trabajo saludar, “buenos días, buenas tardes, buenas noches, hola ¿que tal?”. ¿Tan difícil es hacer eso?.  Esto roza con las reglas básicas de la buena educación, esa que los adultos nos empeñamos en que los niños tengan, pero que a veces  la practicamos muy poco.

 

Nos perdemos muchas emociones en el camino por no saber escuchar. Dejamos de conocer a gente muy interesante por no saludar y mirarla a los ojos. Podemos extraer tanta información de este simple gesto….claro, pero para eso hay que tener oídos amplios, vista atenta y corazón abierto, con ganas de saber más cosas de la persona con la que te encuentras, pero también hay que quitarse muchos prejuicios internos, llegamos a pensar:  “no lo miro, porque vaya que se crea otra cosa”, “no saludo ni pregunto como está, porque puede darme la castaña o decirme que me ocupe de mis asuntos”. Y en todo esto no solo perdemos a personas interesantísimas en el camino, sino que nosotros mismos dejamos de ser personas interesantes también.
 
No somos conscientes de que una una simple pregunta del tipo: “Hola ¿Cómo estás hoy?” dirigida a  un compañero de trabajo, a un familiar, a un amigo o incluso a un desconocido, puede desencadenar un torrente de emociones fantásticas, que nos harán más humildes como personas, más empáticos  y más humanos en general. Hay momentos en los que echo de menos esa humanidad. Cada uno vamos a lo nuestro, rozando incluso la mala educación, pareciendo personas sin alma, sin sentimiento, fríos y bruscos, toscos y mezquinos, ¡¡¡¡¡¡ Y si realmente no somos así!!!!!!! entonces, ¿por qué nos comportamos de esa forma?
 
EL ARTE DE ESCUCHAR…. esa es la clave. Es todo un arte, desde luego, tienes que despojarte de muchos prejuicios y dotarte de una buena autoestima para que no te sientas “tonto”, si hay alguien que no te responde. 


Oímos con nuestros oídos, pero escuchamos con nuestros ojos, mente, corazón, piel y entrañas.Nuestro comportamiento es o parece áspero porque no sabemos escuchar. 
Escuchar es diferente a oír. Para escuchar necesitamos interpretar lo que la otra persona nos cuenta y utilizamos más habilidades cognitivas: atención, empatía, recordar, pensar, razonar, no juzgar. Mientras que para oír utilizamos únicamente el oído, solo necesitamos el sistema auditivo. Escuchar requiere   tener en cuenta no solo el sonido, sino los gestos, los silencios, la postura, las miradas….


Os dejo un video que cojo prestado de youtube que me ha encantado: 



                 
 A partir de ahora, siempre os escucharé un poquito más, así mejoraré como persona.