¡S.O.S. MI HIJ@ NO PARA QUIET@!: TÉCNICAS DE RELAJACIÓN

He escuchado a madres y padres decir muchas veces: “¡¡Mi hij@ no para quieto!!” ¿qué puedo hacer? 

Lo primero que les digo siempre es que deben prestar atención a lo que está sucediendo en casa, en su entorno, con sus profesores y con sus iguales.

Vivimos en un mundo en constante movimiento, sobrecargado de estímulos y actividades que sobrepasan la razón y el corazón.

Los menores están tan sobreestimulados que en la mayoría de las ocasiones se sienten nerviosos, indecisos y en muchos casos tristes.

La jornada de actividades regladas de un niño está en una media de 10 horas diarias, no finalizan su jornada con la asistencia al colegio, sino que continúan con actividades extraescolares.

Un estudio llevado a cabo por la Psicologa Victoria Trianes para menores entre los 8 y 12 años, concluyó que entre los factores más destacados de estrés en menores están:

1. Preocupación por su apariencia física,

2. Participar en demasiadas actividades extraescolares y

3.Estar mucho tiempo solos.

Hay que destacar también que hay un gran número de niños, que pasan más horas con cuidadores que no son sus padres, como abuelos o cuidadoras privadas pagadas por los padres.

Este hecho aumenta el estrés que los menores sufren al tener una diversidad de fuentes de educación, una educación que es en la mayoría de las veces muy diferente, dependiendo de la persona con la que esté el niño en cada momento.

Entonces, ¿cómo queremos que los peques sean más tranquilos?

También hay que decir, que forma parte de la infancia que los niños sean activos, se muevan, revoloteen y no puedan aguantar en la misma posición una hora seguida. Si algún menor es demasiado quieto, es porque algo pasa, o está enfermo o se ha tomado algún relajante.

Pero claro, una actividad que esté dentro de la normalidad, porque hay veces que es difícil detectar la diferencia entre actividad normal y exagerada. Siempre hay que tener presente, que ese exceso de agitación no entorpezca las actividades rutinarias del menor, y es ahí dónde reside la normalidad.

Para ello, lo primero es, como siempre analizar el entorno del pequeño, es decir, mirarnos a nosotr@s mism@s hacia adentro y ver nuestras sensaciones y emociones, porque puede que seamos los adultos los que tenemos un ritmo acelerado y “vemos la paja en ojo ajeno y no en el nuestro propio”. Que en esta vida, todo se transmite.

Si llegas a esta conclusión, no dejes de leer el siguiente post, intenta relajarte tú antes de hacerlo con tu hij@. “Tengo ansiedad: 5 ejercicios y técnicas de relajación que hacen que vivas mejor. 

Y ahora toca entrenar en relajación a nuestros pequeños.

Os dejo 3 técnicas para que apliquéis con ellos. Esto se puede utilizar tanto en casa como en entornos escolares.

De esta forma los niños conseguirán aumentar su atención y concentración en las tareas y aprenderán la diferencia entre estar nerviosos y estar relajados. 

3 técnicas para que los pequeños se relajen:

  1. Técnica “Parte Meteorológico

Sentaros con los ojos cerrados para descubrir que emociones tenemos en ese momento. Para ello, preguntaremos al niño: ¿Qué tiempo está haciendo dentro de ti?

Si está nervioso dirá que hay tormenta, si se siente tranquilo y feliz, la respuesta será que brilla el sol, si está triste dirá que hay nubes y que está muy nublado, si tiene miedo dirá que hay una gran tormenta de rayos y truenos muy grande.

Esto nos servirá para poder ayudarle a entender sus emociones en ese momento y podremos explicarle que los estados de ánimo cambian en nuestro interior de la misma forma que el tiempo meteorológico y que del mismo modo que ese tiempo exterior cambia y finaliza, nuestro sentimientos internos también.

Al aumentar la consciencia que tengan sobre su estado interior, las descripciones del tiempo será más largas y precisas, sinónimo de aumento en su madurez emocional.

2. TÉCNICA DE KOEPPEN

Es una técnica de tensión-distensión de los diferentes grupos musculares.

a) Relajamos manos y brazos. Utilizamos para ello un limón imaginario.

Imaginemos que cogemos un limón con la mano izquierda, tenemos que estrujarlo fuerte para sacar el jugo. Concentrarse en la tensión que hay en la mano y en el brazo. Luego lo soltamos, y notamos lo relajado que se quedan mano y brazo.

Volvemos a cogerlo, esta vez más fuerte, para extraer más zumo, y volvemos a soltarlo, sin dejar de identificar la diferencia que hay entre la tensión y distensión.

Lo cogemos una última vez y apretamos aún más fuerte. Observamos de nuevo como siento esos músculos de mano brazo.

Hacemos la misma operación con la manos derecha. Repetimos 3 veces.

b) Brazos y hombros. Utilizamos la postura del gato perezoso.

En la posición de un gato, estira los brazos todo lo que puedas frente a ti, como si te estuvieras desperezando. Luego lleva los brazos hacia atrás con fuerza y ahora déjalos caer a los lados para descansar.

Le pedimos que observe la tensión que hay en los hombros y brazos y la relajación cuando los baja.

Repetimos 3 veces, pero cada vez el gato tendrá más fuerza y lo hará más fuerte.

c) Hombros y cuello. La tortuga se esconde.

Levantando los hombros hacia arriba y metiendo la cabeza hacia adentro, como lo hacen las tortugas que están muy tranquilas frente al sol .

Hay que esconder la cabeza en el caparazón. Nota como se tensan los hombros y el cuello, y cuando vuelves a posición normal, la tortuga se relaja.

Realiza 3 veces estos movimientos, cada vez con más fuerza hay que intentar esconder la cabeza.

d) Mandíbula. Matica un chicle muy grande.

Imagina que tienes un chicle enorme dentro de la boca y que no puedes morderlo bien. Mueve la mandíbula con mucha fuerza para poder hacerlo.

Realiza este ejercicio 3 veces hasta que logres que tus dientes mastiquen bien todo el chicle.

e) Cara, nariz y frente. Las mosca cojonera

Imagina que una mosca muy pesada se ha posado en tu nariz, y tienes que quitarla de ahí sin usar las manos. Solo lo conseguirás si arrugas la nariz, la cara y la frente. Comienza intentando arrugar la frente, luego la nariz y por último toda la cara.

Esto lo realizamos 3 veces, es decir, que la mosca se posa en la nariz 3 veces.

f) Estómago. El elefante que me pasa por encima. 

Estamos tumbados boca arriba, de pronto oímos un elefante que viene a toda velocidad, hay que poner fuerte y tenso el estómago para que el elefante no me haga daño cuando me pase por encima de mi.

Lo tensaremos durante 2 intentos, cada vez la tensión deber ser mayor en el estómago, y cuando el elefante haya pasado, lo vamos a poner en posición normal.

La valla de madera.

Ahora vamos a pasar por un valla de madera, y para ello hay que meter el estómago todo lo que podamos hacia adentro, como si el ombligo tocara la espalda. Esto lo repetimos 2 veces.

g)Pies y piernas. Andamos por encima del barro.

Vamos a pasar por un barrizal, y para evitar caernos, debemos pisar el suelo con todas nuestras fuerzas y despacito, primero un pie, luego otro. Observamos la tensión en pies y piernas, y cuando levanto el pie noto la tensión en una y la relajación en la otra.

Vamos a andar 6 pasos.

h) Por último vamos a hacer una visualización.

Tumbados boca arriba con los ojos cerrados y respirando tranquilamente, nos imaginamos es ese lugar que más nos guste y nos imaginamos tranquilos, serenos y con ganas de disfrutar.

3. TÉCNICA DEL ASTRONAUTA

Esta técnica nos ayudará a que nuestros hij@s aprendan a vivir en el momento presente.

El niño se convertirá en un astronauta y tú serás un extraterrestre que aparece en un planeta lejano.

Con una manzana en la mano, o una fresa o cualquier otra fruta, pídele que la entregue al  extraterrestre explicándole como es, para que sirve, que sabor tiene, la forma, todos los detalles que pueda, para que el extraterrestre pueda saberlo, pues nunca ha visto nada igual.