TENSIONES INTERNAS: DISONANCIA COGNITIVA

¿Alguna vez habéis dudado entre aquello que queremos hacer y aquello que debemos hacer? ¿Estas dos ideas son incompatibles entre si y te generan ansiedad, malestar, angustia? ¿Por qué se produce esta sensación? 

Un ejemplo: Me encanta comer chocolate, pero se que no debo comerlo porque me engorda, si lo hago, me intento consolar a mi misma diciendo: “es bueno si se toma poco”, “no pasa nada por una vez”, “mañana ya no tomo más…” y con esa argumentación intento reducir la contradicción que se genera dentro de mi.


Otro ejemplo: Cuándo discuto con mi pareja, mi hermana, mi hijo,  me siento fatal, porque yo tengo la creencia de “que la familia no se pelea”, entonces el hacerlo me provoca tensión y ansiedad, y o trato de buscar un motivo: “me ha provocado” o trato de resolverlo pidiendo perdón.

¿ENTONCES, QUÉ ES LA DISONANCIA COGNITIVA?

Este es un concepto que surge del experimento que hizo el psicólogo León Festinger en 1957. Si pinchais en el siguiente enlace podréis ver un video del experimento: https://www.youtube.com/watch?v=jEUb1RIMygU

La disonancia cognitiva es la tensión interna del sistema de creencias, ideas y emociones que percibe una persona al mantener al mismo tiempo dos pensamientos que están en conflicto, o un comportamiento que es diferente de sus creencias.


La disonancia es una experiencia subjetiva y propia de cada persona, es decir, que ante el mismo contenido real, cada uno lo vive de una forma diferente.
 

¿Qué haces cuándo tienes dos ideas que son incompatibles entre si y te generan tensión?


Cuando aparece la tensión, surge un cambio: 

1. Podemos cambiar nuestra forma de pensar respecto a la idea previa. 

En el ejemplo anterior de la discusión de la pareja, puedo pensar que tal vez sea el momento de que la familia se pelee para conseguir mis objetivos y con ese pensamiento consigo vencer la tensión que me produce la contradicción entre lo que hago y lo que pienso.

2. Podemos cambiar lo que los demás piensan del tema para que nos apoyen en aquello que estamos haciendo, y de este modo nos sintamos en sintonía con los demás. 

Ejemplo, contándole a una amiga la discusión para conseguir que se ponga de mi parte. 

3. Podemos cambiar nuestro comportamiento para hacerlo compatible con mi idea.

Ejemplo, pidiendo perdón a nuestra pareja. 


Como habéis visto en estos ejemplos, la tensión que genera la disonancia cognitiva necesita ser resuelta a través de la autojustificación de nuestros pensamientos o comportamientos. 
Nuestro cerebro no soporta dos formas diferentes de ideas, emociones o creencias, por lo que tiene que buscar una alternativa para reducir de esa forma la tensión que nos produce el haber elegido una opción concreta.
 
Podemos hacer de la disonancia cognitiva una gran aliada nuestra siempre que seamos conscientes y no nos lleve al autoengaño. Si la usamos libremente, nos puede ayudar a sentirnos mejor con nosotros mismos. 
Y es que estamos diseñados para estar en consonancia con lo que pensamos y sentimos, todo lo que nos haga salir de eso, nos provoca una tensión emocional que tendremos que gestionar de forma positiva. 
 
Cuando sientas ansiedad, por no hacer aquello que piensas y actúas de forma diferente, no extrapoles esta tensión al resto de los acontecimientos de tu vida. 
 

 
A partir de ahora ya sabes que se trata de Disonancia cognitiva y que hay estrategias para reducir esa tensión.