SABOREAR LA NAVIDAD CON AUTENTICIDAD

¡¡¡¡¡ Faltan solamente unos días para que llegue la Navidad !!!!!
 Yo quiero saborear la navidad con autenticidad.
¿Os gusta la Navidad? A mi me encanta, y también me gusta leer cuentos de Navidad en estas fechas.

disfrutando la Navidad

Desde muy pequeña siempre he deseado que llegue esta festividad, no solo porque venían los Reyes Magos, sino porque era el momento de reunión familiar, de cantar villancicos, decorar la casa, montar el árbol de Navidad y de buscar musgo en el campo con los amigos para hacer el portal de Belén.

Recuerdo la emoción de preparar de la cena de Nochebuena, sacar la vajilla nueva, adornar la mesa… Pero lo que mejor recuerdo es el olor a hogar, el momento en el que llegaban los primos el año que tocaba en mi casa o el viaje hacia Sevilla el año que tocaba en la suya. Eso es lo que más me gustaba de la navidad, la reunión con toda la familia, y eso sigue siendo lo que más me ilusiona de estos días.

 Con el paso de los años, la Navidad sigue siendo la fecha del año que más me entusiasma. La recibo cada año con la alegría e ilusión de una niña pequeña. En casa se siguen cantando villancicos con panderetas, zambombas, castañuelas y la botella de anís con la cuchara, sacamos la vajilla nueva, nos hacemos regalos, recitamos poemas, hacemos algún que otro teatro, y hablamos y reímos mucho.

Esta noche, se ha ido transformando con el paso de los años, pues hay familia que nos ha dejado, bien por distancia física, bien porque han muerto y se ha dado paso a los amigos de corazón que comenzamos a compartir divertidas veladas.  
 
Pero con la llegada del consumismo y de la vida rápida, en muchas familias, las cosas han cambiado bastante. Ya no se coge el musgo en el campo para el portal de belén, sino que se compra, no se cantan villancicos, sino que se conectan a spotify, no se habla en la cena, se envían y responden wassap, los niños no juegan ni corretean, porque están absortos con sus maquinitas o con los móviles de sus padres o madres.
 
En Navidad la familia se reúne, pero no siempre por afinidad, sino por compromiso. ¿conocéis a gente que le ocurre esto? Yo si, a muchos cuñados  o cuñadas que no se soportan y que ese día hablan de fútbol, de ropa o del tiempo, por decir algo, o cuñadas que se visten con sus mejores galas para competir con la otra a ver cual es la que más “adornada” va.
Y no digamos de las madres y padres que pretenden que esa noche sea adorable, trabajando hasta altas horas de la noche para que todos sus hijos estén reunidos.
 
En esta época navideña, las emociones se entremezclan, podemos sentirnos enfadados por compartir mesa con familia que no nos apetece, y vivirla con una gran tensión, o sentir una enorme soledad y tristeza por no tener a nadie con quien estar estos días.
La publicidad no deja de hablarnos de amor, familia, compartir, regalar, solidaridad, paz…y parece que si el día 24 de Diciembre no tienes esos componentes, eres la persona más desgraciada del mundo y empiezas a compadecerte de tu vida, de tu situación.
 
 Quiero decir con esto, que hay familias que se reúnen aún sin soportarse, respirando una tensión intensa en la mesa, por el solo hecho de no estar solos ese día.
Entonces, ¿Cómo sobrevivimos a esta dicotomía? ¿Ceno con alguien que no soporto y que pase rapidita la noche, o me quedo en casa, viendo la televisión y hago como que no pasa nada, como que a mi todo esto me da igual?
En la mayoría de los casos, se elige No cenar en soledad…pero tampoco se disfruta la Navidad.
 
Os dejo un enlace de una canción de la ANTINAVIDAD, que me ha parecido muy divertida e ilustra el post con humor. Describe la parte de hipocresía que en muchos casos conlleva esta fiesta.

Por eso esta época en la que todo debe ser amor y felicidad, se debe gestionar muy bien a nivel emocional para no sucumbir a un estado de ansiedad o depresión. 
Podemos tomarnos la Navidad como esa fecha para olvidar e intentar ir hacia adelante, dejar ir los malos recuerdos y los rencores y todo aquello que daña tanta energía nos consume.
Puedes aprovechar para practicar la comprensión, escucha, humildad, tesón, perdón, agradecimiento, paciencia. Esto te cargará de energía para comenzar a vivir de una forma más auténtica.
 
La Navidad es la festividad en las que más emociones se descargan: amor, odio, tensión y ansiedad, soledad y tristeza, alegría y felicidad…
 
Debemos aceptar que es una fecha para compartir con amigos y familia, pero solamente si así me apetece, no estamos obligados a ello. Debemos dejar actuar nuestra libertad para tomar la decisión de como quiero pasar estos días y con quién. 
 
La familia y los amigos son muy importante en la vida de las personas, pero no hay que atarse a ellos a toda costa. Conozco a gente que no soporta pasar la Navidad en familia, y entonces sigilosamente se quita de en medio haciendo aquello que más le gusta hacer en la vida que es viajar.
 
Otros han decidido pasar la Navidad con amigos, con los que se sienten más unidos que con la familia. 
 
Hay algún amigo que decide libremente quedarse solo, y no celebrar la Navidad. 
 
Todas estas decisiones, hacen menos daño que compartir cena con alguien que no soportas, solo porque es Navidad. 
 
Lo ideal es decidir libremente, sin ataduras y haciendo aquello que se desea, y no dejarse llevar por lo que la sociedad o cultura en la que estamos inmersos nos obliga a hacer.
 
Hay que prestar atención también a como sentimos la navidad cada uno de nosotros, escuchar nuestra vocecita interior y permitir que se exprese con sinceridad, solo de esta forma seremos libres en la decisión que se tome. 
 
NAVIDAD Y NUEVOS PROPÓSITOS.
 
¿Y que hacemos con el refrán que nos dice que “no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”?
 
La Navidad también se propone como un punto y aparte en nuestra vida. Nos volvemos a engañar a nosotros mismos con nuevos propósitos de enmienda y cambio. Nos decimos- “después de navidad me pongo a dieta, me apunto al gimnasio, empiezo a estudiar, retomo el contacto con aquellas amigas o amigos que no veo desde hace tiempo”. 

¿Cuál es tu nuevo propósito después de navidad?
 

Yo te propongo que empieces ahora mismo, no esperes a que acabe la Navidad, esto te dará autoestima y te hará fuerte, ya sabes, intenta hacerlo aquí y ahora. 

A mi siempre me ha gustado hacer una lista con los nuevos planes para ponerlos en marcha cuando pase la Navidad, pero este año creo que no voy a proponerme más que vivir el día a día, disfrutar de mis amigos, familia y sobre todo, de mí misma. 


¡¡ VIVIR!!! Antes, durante y después de la Navidad, compartir amor todos los días del año con aquellos que yo quiera, regalar cada vez que me apetezca, cantar y bailar cuándo se muevan mis músculos. Reír  sonreír y seguir viviendo….siempre mirando hacia adelante, siempre mirándote a ti.