LUGARES EN EL MUNDO QUE ME ENAMORAN

¿Os pasa esto también a vosotros? 
¿Cuál es vuestro rincón favorito del mundo, aquel en el que encontráis paz y os sentís más cómodos? 

Nuestro cerebro asocia las vivencias personales a los lugares físicos donde nos encontramos y al  momento de experimentarlas  y reaccionamos de distinta manera dependiendo de cual es la emoción que nos provocan esos lugares que nos enamoran, nos asustan o nos entristecen. 

De este modo, podemos asociar un día soleado en la playa con tranquilidad y relajación. Nos puede producir una sensación intensa de plenitud, serenidad, alegría…
 
Si paso por un bosque lleno de árboles frondosos y lo hago después de una caminata que me ha llenado de energía al realizar algún sendero, mi emoción será la de calma o de euforia por haber conseguido mi objetivo.

Asociamos también los lugares a personas. Cuando pienso en alguien, mi cerebro establece las conexiones neuronales necesarias para situarlo en algún espacio físico. Dependiendo de la persona de la que se trate, del momento y del lugar, manifestaré una emoción u otra, por ejemplo, rencor, enfado hacia algún compañero de trabajo que asocio al sitio en el que se produce, o diversión y alegría en el bar donde me reúno con los amigos, o bien temor y miedo en alguna calle en la que viví un altercado con una determinada persona. 
Sabiendo estos preceptos, podemos aprender a reconocer nuestras emociones en los distintos lugares, escucharlas, pararnos y reflexionar sobre ellas. 
 
Así mismo, también puedo trabajar algunas emociones negativas que no me gustan. Puedo visitar un lugar del que tengo una experiencia poco agradable junto con una persona que me hace sentir muy bien. Si esto lo hago de vez en cuando, se invertirán las emociones más negativas por otras más positivas. 

Por seguir con el ejemplo anterior: Si quiero pasar por la calle X, en la que ocurrió algo que me hizo pasarlo mal, ahora vuelvo por allí con alguien con quien me sienta muy bien. Si esto lo hago de forma frecuente, puede llegar un momento en que esa calle tenga un buen recuerdo para mi. 

Otro ejemplo: Si voy a la playa y me encuentro fenomenal y llega un señor que empieza a alborotar, no querré volver más a ese mismo lugar, y si lo hago, estaré pensando en esa experiencia negativa. 
Responde a las siguientes preguntas: 

* Un lugar que te haga sonreír: 

* Un lugar que te enoje: 

* Un lugar que te produzca tristeza:
* Un lugar que te de alegría: 
* Un lugar que te de miedo:

* Un lugar en el que perderte para poder encontrarte: 

¿ Los has pensado ya?

Asocia ahora cada uno de esos lugares con alguna persona o con un grupo de personas. 

¿Qué emoción te produce?


También asociamos lugares, a épocas de nuestra vida. Recuerdo con melancolía aquella plaza en la que jugaba con mis amigas, hoy paso por ella como cada día y no me dice nada. Sin embargo si la frecuencia de la visita es baja, si esa plaza está en un pueblo que visito con poca regularidad, los recuerdos si me vienen y la emoción del excelente recuerdo queda asociada. 
Esto lo saben bien las personas que emigran de su ciudad, que cuándo vuelven se llenan de entusiasmo al volver a visitar los lugares en los que tantas experiencias vivieron. 
AHORA VAMOS A SENTIR ALGUNAS EMOCIONES CON ESTAS IMÁGENES:

Os voy a dejar estas imágenes. Obsérvalas atentamente e intenta sentir alguna emoción. Identifica que sensación tienes en el cuerpo, que gesto pone tu cara al mirarla, como es tu ritmo cardiaco….¿a que la asocias? ¿con qué persona? ¿tiene alguna relación con alguna época de tu vida?

¿Qué sentimiento te produce cada uno de ellos?

 

Ahora que ya sabes cuales son los lugares en los que mejor te encuentras, y que experimentas las mejores de tus emociones, no dudes en volver a visitarlos y vivirlos. CONCÉDETE ESE HONOR, PORQUE TÚ TE LO MERECES.